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Reseña de Django sin cadenas

Django sin cadenas, redención y venganza de un Tarantino magistral

Calificación About.com 5 Calificación

De

Poster de Django sin cadenas, de Quentin Tarantino.

Poster de Django sin cadenas, de Quentin Tarantino.

Imagen cortesía de: © The Weinstein Company.
Título: Django sin cadenas.
Título original: Django Unchained.
Rating MPAA: R.
Año: 2012.
Director: Quentin Tarantino.
Guionista:. Quentin Tarantino.
Protagonistas: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington y Samuel Jackson.

La trama

Dr. King Schultz (Christoph Waltz) es un ex dentista alemán, encantador, educado, envolvente y talentoso... con la pistola. Convertido en un cazador de recompensas anda detrás de tres hermanos buscados vivos o muertos con un pequeño detalle: no los conoce, pero un esclavo llamado Django (Jamie Foxx) sí. Entonces lo encuentra, lo compra y le explica la situación.

Como Schultz está en contra de la esclavitud le propone un trato a Django: una vez que encuentren y maten a los hermanos, le dará dinero, un caballo y lo dejará libre. Pero al descubrir que Django tiene una perfecta e innata puntería, poco a poco encariñarse con él, y enterarse que la adorada esposa de Django, Brumhilda (Kerry Washington) es esclava —¡y habla alemán!—, el trato cambia.

Schultz y Django se harán amigos, pasarán el invierno como socios haciendo dinero con las recompensas y harán lo imposible para liberar a Brumhilda de las garras de Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), un brutal y cínico dueño de una plantación en Mississippi, y su fiel y eterno asistente Stephen (Samuel Jackson).

La controversia

La esclavitud en los Estados Unidos, y el holocausto y exterminio de los judíos en manos de los nazis son dos de los temas más delicados a tratar en una película. No importan las mejores intenciones, siempre habrá quienes se puedan sentir ofendidos o creer que el autor se está equivocando. Pues es totalmente respetable. Muchos sureños también se deben sentir ridiculizados y ofendidos —y avergonzados.

El director Spike Lee, por ejemplo, opina que la esclavitud no es un tema para hacer spaghetti western y no verá la película. Otros se disgustaron con la cantidad de veces que se usa la palabra que comienza con "N" y frente a mí, en la sala, un hombre se levantó y se fue maldiciendo a la película en el momento más violento y sádico. Por si fuera poco, los hermanos Weinstein acaban de lanzar muñecos coleccionables de los personajes que han generado aún más controversia.

Sin embargo, hay películas como La vida es bella (1997) o El tren de la vida (1998) que tratan el tema del holocausto con humor —la misma Bastardos sin gloria de Tarantino también lo hace— y la respuesta ha sido positiva, fundamentalmente porque su objetivo es no olvidar, rendir homenaje, provocar, recordar cuánto se sufrió. Quentin Tarantino lo hace con Django sin cadenas llevado a un extremo. De hecho Foxx, Jackson, Washington y los otros actores afroamericanos se prestan a esta locura, imagino con orgullo.

Explícita y explosiva

La violencia está exagerada como nunca lo hizo Tarantino; los cuerpos vuelan más lejos al ser disparados, las cabezas estallan más alto, la tortura y la humillación están latentes, explícitos y nuevamente latentes. ¿Cómo representar un genocidio, la muerte en vida de tantos millones, las atrocidades que se cometieron durante más de doscientos años? En 1860, hacia los finales de la esclavitud, ¡habían cerca de 4.000.000 de esclavos! Pues es imposible representar el exterminio y maltrato de millones.

Por eso creo que es acertado —especialmente viniendo de Tarantino— jugar con la ridiculización de los esclavistas, mostrar cuán perversos eran, ser políticamente incorrecto y redimir con una venganza dulce, graciosa y fantasiosa, sin dejar nunca de lado la educación de la audiencia: "sí, esto existió, por mucho tiempo, aquí mismo, ¡y aún hoy hay racismo!" Y seamos sinceros: ¿quién no se ha aliviado con las muertes de Terminator y Freddy Krueger? ¿Por qué no con la de un esclavista más perverso que todos los villanos de Hollywood?

¿Lo mejor de Tarantino?

Se me hacía imposible creer que alguna vez Tarantino superaría o igualaría a Tiempos violentos (1994), la película marcó un antes y después en las historias paralelas y un homenaje a un conjunto de géneros que terminó creando un propio género y fue culto instantáneo. Pero llegó Kill Bill (2003), otra vez con calidad y originalidad impecables y el homenaje a géneros difícil de etiquetar —casi que existe el género Tarantino—. Entonces me pregunté: ¿qué más puede hacer Tarantino? La respuesta, en la voz de Jamie Foxx, es "Django..."

A los actores principales no hace falta nombrarlos uno por uno; todos deslumbran, parecen nacidos para estos papeles —aunque vale la pena notar que Samuel Jackson encarna posiblemente al personaje más desafiante de su carrera—. La historia es siempre entretenida, tensa, emotiva, dolorosa y divertida —algo dificilísimo de lograr—, de hecho el tiempo se pasa rápido. Los diálogos son, como siempre en Tarantino, brillantes, ácidos y cargados de doble sentido.

No hay detalle que no haya sido tenido en cuenta ni escena, elemento o diálogo injustificado. Habrá quienes la tiren abajo, quienes se sientan ofendidos, quienes se cansen de una película de más de dos horas y media, y quienes no toleren tanta violencia y sadismo con un tema tan delicado. Ruego que intenten mirarla con otros ojos, ya que esta película es como un whisky añejo: con paciencia se le descubren más capas. Lo que a simple vista parece entretenimiento o sello personal es ni más ni menos que un golpe bajo bien doloroso a todos los racistas, y una clase magistral de cine.

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